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2000 a. C. Culturas como Mesopotamia, Egipto, India y Mesoamérica integraron prácticas religiosas y sacrificios para proteger cultivos; nombres tradicionales (ej. “samana”, “mehru”) reflejan esa interpretación.
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Las enfermedades (humanas y vegetales) se explicaban por causas sobrenaturales: castigos divinos, espíritus o brujería; se aplicaban rituales y ofrendas como “tratamiento”.
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Hipócrates/Galeno plantearon que salud y enfermedad dependen del equilibrio de cuatro humores; esta lógica se trasladó por analogía a explicaciones de afecciones en plantas.
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Antigüedad tardía – Edad Moderna (especialmente Edad Media y Renacimiento). Se atribuye la ocurrencia y severidad de plagas a la influencia de astros, fases lunares y condiciones celestes; agricultura y medicina siguieron calendarios astrales.
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los miasmas
eran exhalaciones pútridas y vapores o gases
liberados por la materia orgánica vegetal o animal
en descomposición, esta enfermedad era causada por aires corrompidos o efluvios putrefactos; se aplicó también a daños en cultivos asociados a malos olores, humedales o suelos “nocivos”. -
Hipótesis de “partículas” o semillas de enfermedad (animalculae, seminaria morborum) que transmiten el mal —antecedente intelectual directo de la teoría germinal.
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Aparición de la observación de “pequeños seres” en tejido y líquidos; aunque no se conectó de inmediato con la causalidad de enfermedades vegetales, sentó la base empírica.
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Ensayos de transferir material enfermo a plantas sanas para reproducir la enfermedad; pasos experimentales que anticipan los métodos fitopatólogos modernos.
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Hipótesis de que alteraciones en las estructuras sólidas de los organismos interrumpen procesos vitales; aplicada a prácticas agronómicas (poda, manejo) como “remedio” o causa.
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Trabajos aislados e indicios (muscardina, experimentos) que sugieren agentes vivos como causa, aún antes del marco experimental riguroso de Pasteur/Koch.
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Confirmación experimental: Pasteur y De Bary muestran que microorganismos (hongos, bacterias) son agentes causales en insectos y plantas; se formalizan criterios de causalidad.
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Epidemias entendidas como procesos similares a la fermentación; planteamientos que confluyen con explicaciones químico-fisiológicas antes de la consolidación microbiana.
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Reconocimiento de que además de agentes biológicos hay factores ambientales, de cultivo y sociales que modulan la enfermedad; se abre la discusión sobre necesidad/suficiencia.
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Desarrollo de clasificaciones (enfermedades parasitarias, sépticas, fisiológicas, abióticas) para sistematizar diagnósticos y tratamientos en fitopatología.
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Volcy discute la aplicación de la tríada (hospedero, patógeno, ambiente) a plantas: es un modelo útil pero requiere matices (interacciones complejas, factores socioeconómicos y culturales). Se debate su estatus como “explicación suficiente”.
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olcy concluye destacando la evolución histórica de explicaciones, la coexistencia de modelos (superstición, astral, humoral, miasma, microbiano, tríada) y la necesidad de enfoques integradores que eviten reduccionismos. asi mismo este artículo abre un debate para señalar cómo la Medicina y la Fitopatología
han tejido de manera paralela teorías semejantes con relación a la causalidad
de la enfermedad hasta desembocar en la teoría del germen